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martes, 31 de mayo de 2016

Gestión del cambio y Gestión de las polaridades


Ante un cambio, muchas veces vemos la solución como un extremo de la situación actual. Es decir un cambio hacia el otro polo.
Las polaridades son opuestos complementarios que funcionan interdependientemente. Comprender esto posibilita, gestionar de otra manera los cambios. Detectar, también, lo que permanece, no sólo lo que debe cambiar. Afirmarse en lo que permanece, en los propios recursos,  para dar el paso hacia el cambio. En caso de cambios organizacionales, considerar la gestión de las polaridades permite, además minimizar resistencias, negociar y mediar entre los grupos que se aferran o estancan en un extremo u otro de la polaridad.

Ej. “Tenemos que tener procesos/prácticas comunes para todos los países en los que operamos dado que eso nos permitirá sinergias, economías de escala, etc. etc., ahora no tenemos nada y cada cual hace lo que quiere…”

¿Y cómo les fue hasta ahora? Me pregunto… ¿se justifica ir hacia el otro extremo de la polaridad?

Entonces, gestionando la polaridad, el proyecto pasaría de buscar estandarizar regionalmente los procesos a buscar oportunidades para estandarizar procesos regionales y oportunidades para mantener procesos específicos para cada país.

Reconocer lo que se hizo, lo que permanece y lo que es necesario cambiar, con lógica de polaridad, es el puntapié inicial.

Al liderar  y gestionar un plan o proceso de cambio, partimos de este entendimiento. Además, creo que, así como John P. Kotter estableció los 8 pasos para el cambio (ver tabla 1),  también esta metodología es susceptible de mejora si integramos la lógica de las polaridades. En estos mismos pasos metodológicos descriptos por Kotter, podemos entender que es tan necesario un sentido de urgencia como un sentido de proceso, crear una coalición que lidere y a la vez empoderar o facultar a líderes en diversos lugares de la organización (agentes de cambio). Crear una visión clara del futuro dirige y focaliza los esfuerzos y, a la vez es importante reconocer que en las transiciones la exploración y la clarificación forman parte del proceso. Así sucesivamente, con conciencia de la necesidad, oportunidad y disponibilidad, podemos tomar responsabilidad para avanzar en el proceso de cambio integrando las polaridades, lo que cambia y lo que permanece...

El cambio es conjunción de los verbos, creer, querer, saber y poder. El primero alude a la creencia de que el cambio es necesario y posible, el segundo a la motivación, personal y grupal, el saber se vincula con la creencia de tener las herramientas y conocimientos para llevarlo a cabo y, el poder está vinculado con el facultamiento, es decir tener los recursos y permisos.

Entonces antes de emprender un proceso de cambio, sugerimos preguntar para qué cambiar? Y qué debe permanecer? Para qué? A partir de allí, continuar, gestionando…. Quienes participan? creen que el cambio es oportuno, quieren? ...

Plantearse estas preguntas, incluyendo a todos los grupos de interés, y gestionar con consciencia de las polaridades, favorece que las soluciones de hoy.... no sean el problema de mañana..
 

En la tabla siguiente, comparto algunas preguntas para avanzar en el proceso, tanto si el cambio es personal como grupal u organizacional.
 
TABLA 1
CAMBIO (Kotter)

 
PERMANENCIA

 REFLEXION
1- SENTIDO DE URGENCIA
PROCESO
¿Creo que el cambio es necesario? ¿Tengo un plazo para generar el cambio?
¿Con qué recursos cuento (Materiales, fortalezas personales, relaciones), para generar el cambio?
¿Qué proceso, pasos, visualizo?
¿Qué conversaciones necesito?
¿A quien afectará el cambio o quienes estarán involucrados?
¿Los estoy incluyendo?
2- COALICION QUE LIDERA EL CAMBIO
LIDERES
¿A quién puedo pedir ayuda?  ¿Quiénes son mis aliados?
3-VISION: CLARIFICAR EL FUTURO
EXPLORAR
¿Para qué planteo este cambio? ¿Cual es mi visión?
¿Soy capaz de transmitir la visión?
¿He explorado alternativas?
¿Cuál es mi disposición a transitar la incertidumbre?
4- COMUNICAR Y GENERAR «BUY IN»
CO CREAR
¿Qué acciones concretas estoy planeando o haciendo?
¿Con quiénes he conversado y compartido mi visión?
¿Qué conversaciones necesitaria?
¿Qué apertura tengo y que espacio genero para co crear?
5- REMOVER BARRERAS
COMPRENDER BARRERAS
¿Qué obstáculos observo? ¿Qué me están diciendo?
¿Cómo puedo facilitar avanzar hacia el cambio? Que necesito?
¿Que necesita el equipo? ¿Cuento o Cuentan con los recursos necesarios?
¿Comprendo el impacto del cambio? Me estoy preparando o estoy
Preparando al equipo para reducir el impacto de la transicion?
6- OBJETIVOS Y GANANCIAS DE CORTO PLAZO
BENEFICIOS MUTUOS
¿Qué paso concreto a corto plazo me/nos puede entusiasmar
a seguir en el camino del cambio?
7- SOSTENER
SOSTENER Y RE CREAR
¿Tengo experiencias que me ayuden a motivarme y sostenerme en el camino?
 ¿Estoy dispuesto a revisar la visión a medida que avanzo?
8- CREAR UNA NUEVA CULTURA
INTEGRAR A LA CULTURA
¿Este cambio se integra a mi vida “anterior”?
¿Qué resultados estoy obteniendo y como me voy sintiendo?
¿Qué percibe el resto?

sábado, 5 de julio de 2014

El tiempo no para.....

¡Ya estamos a mitad del año!. Atravesando proyectos laborales y desarrollando múltiples acciones para  cumplir los objetivos.  A esta altura, seguramente la mayoría ha experimentado la presión de las diversas exigencias, las turbulencias del día a día y las limitaciones del tiempo.

Además de todo esto, ¡el Mundial de fútbol…!  Seguramente coincidirás que cuando conectamos con la pasión,  por ejemplo el fútbol o cualquier actividad que nos guste, cuando disfrutamos nos da la sensación de que se detiene el tiempo, pero… el tiempo no para….

En este momento del año, ¿cómo es tu experiencia respecto de la utilización del tiempo laboral?

¿Cómo podés ser más efectivo, conseguir los resultados y cargarte  de energía?

Te proponemos que reflexiones, siguiendo estas preguntas, y profundizando en aquellas que más te “resuenen”:

1.       ¿Qué deseas realizar verdaderamente en esta etapa? ¿Qué aporta para tu crecimiento y maduración y la de tu equipo? ¿Que hacés por “compromiso”, o por no saber  decir NO?

2.       ¿Tus  objetivos están claros? ¿Es un objetivo organizacional  o es un esfuerzo personal?

3.       ¿Estableciste las prioridades? ¿Contás con una planificación adecuada? En esa planificación de tu tiempo, ¿estás más comprometido con hábitos,  reglas y lealtades del pasado o con el futuro que querés  para  vos y tu equipo?

4.       ¿Estás resolviendo los asuntos pendientes?

5.       ¿Cómo es tu ritmo diario?  ¿Tiene que ver con tu planificación, con tu ritmo interior o estás sujeto al ritmo exterior, a las urgencias y a los requerimientos de los demás?

ü  Cuando seguimos el ritmo del grupo o de la organización sentimos pertenencia y seguridad… pero si en ese ritmo común no da espacio a las propias necesidades la energía se va perdiendo. Estamos sanos cuando hay un orden que respeta nuestras necesidades vitales,  lo caótico y desarmónico enferma… Entonces es importante prestar atención al propio ritmo  y a las necesidades del propio ciclo de vida. ¿Cuáles son las necesidades propias de esta etapa de tu vida que querés respetar? 

6.       Lo que hacés, ¿te carga de energía  o te consume?  ¿Estás entusiasmado y emanas confianza y alegría a tu equipo o estás ensimismado repitiendo viejos patrones o rutinas?  

Todas estas preguntas te proponen parar la pelota (¡si justo ahora!!) y reflexionar.

Aquí va una sugerencia práctica:

ü  Hacé una lista de las actividades diarias por una semana.

ü  Anotá si esa actividad te cargó o restó energía.  

ü  Luego de una semana, podés identificar ¿cuáles son aquellas actividades que te energizan y cuáles no? ¿Qué posibilidades tenés de reorganizarte? Ya sea delegando, disminuyendo el tiempo que le prestás a lo que te resta energía o haciendo una mejor planificación y reubicación de horarios.

ü  ¡A ponerlo en práctica!

El rendimiento del tiempo no es lineal. Si hacemos lo que nos gusta somos necesariamente más productivos.  En toda tarea existe una combinación de actividades que nos atraen y nos disgustan o aburren. Nuestra inteligencia está en conocer cuáles son esas tareas en las que somos naturalmente productivos o aquellas para las cuales tenemos potencial, y  aprovechar  nuestro tiempo  haciendo  una combinación inteligente que nos energice y permita alcanzar las metas. Un buen manejo del tiempo cotidiano, requiere:

·         Autoconocimiento,

·         objetivos claros,

·         prioridades,

·         decisiones y acuerdos,

·         planificación,

·         foco en la ejecución, seguimiento de pendientes o tareas inconclusas,

·         atención al ritmo propio y del equipo,

·         atención a la ocasión, al tiempo Kairós[i], el tiempo en que lo anhelado se despliega casi mágicamente y sin esfuerzo…

Una planificación consciente que considera además el espacio creativo y los imprevistos, nos estructura, tranquiliza y da un ritmo adecuado para cumplir nuestras necesidades y mantenernos con energías.

Si pudieras tomar el tiempo en tus propias manos,  ¿Qué harías?




 
[i][i] En la mitología griega existen dos dioses que referencias al tiempo: Cronos y Kairós. Kairós, es el dios del momento oportuno. Cronos, es el tiempo mensurable, es el dios que devora a sus hijos…