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Pascua: Transformación |
El ritual de
la Pascua, más allá de judíos, cristianos, o cualquiera sea la pertenencia
con la que nos identifiquemos, nos recuerda un tiempo sagrado, un ritual
de cambio. El «paso» pascual hace alusión a la transformación de la existencia. Es
existir de un modo nuevo.
Un nuevo
modo de ser y hacer.
Pascua es
traducción del arameo phasha y del hebreo pesah, que significan «paso» o
«tránsito». La Pascua judía celebraba el éxodo de Israel y su salida de Egipto
hacia la tierra prometida (de la esclavitud a la libertad). Esta conmemoración mediante
la institución pascual, refleja los 3 estados de todo rito de paso o cambio:
·
Fin
-Separación del estado actual: salida (de Egipto) hacia la tierra
prometida y la libertad.
·
Transición:
caminata en el desierto hasta la tierra prometida. Espacio-tiempo de reflexión,
exploración, dudas, búsqueda y descubrimiento.
·
Nuevo
comienzo - Incorporación: Nuevo reino, nueva tierra o nueva
vida. Nuevo estado con nuevos derechos y obligaciones.
La Pascua
Cristiana renueva este rito de pasaje y coincide en tiempo con la Pascua Judía,
(Evangelios de Marcos 14,12-26 y Juan 18,28; 19,14).
Estos tres estados del cambio, los cocreamos y recreamos cíclicamente en nuestras vidas personales
u organizacionales con mayor o menor conciencia y preparación. El ritual de
Pascua nos recuerda de un modo simbólico el pasaje. Pascua, paso, espacio
tiempo para reconsiderar:
·
Fin: ¿Que querés dejar?. ¿Qué
deseas o necesitás?. ¿Para qué?.
Requiere la aceptación de todas las emociones y el coraje que implica
reconocer, aceptar y expresar tu verdad o propósito.
En
el mundo organizacional requiere de visión y alineamiento….
·
Transición de estados:
es un tiempo de contacto consigo mismo. ¿Qué
tiempo te vas a dar para explorar lo
nuevo?. ¿Qué permisos te das para no
saber y convivir en la indefinición de la transición…?. Este estado
requiere la aceptación de las emociones, especialmente los miedos y dudas, las
idas y vueltas hasta arribar la creación
del nuevo estado prometido o anhelado. Aún el propio Jesús, en la mayor de la
fe y conexión de sentido, en la cruz
dudó ("Dios mio porque me has abandonado").
En el mundo
organizacional, requiere de tiempo y recursos conjuntamente con un equipo inclusivo y una Gestión de Cambio
integral.
Sea cual
fuere el estado en que te encontrás en este momento, te deseo re-conexión con lo que propone este espacio
tiempo Pascual, especialmente con vos mismo y con tus seres queridos.
¡Felices
Pascuas!!
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